martes, 21 de septiembre de 2010

Sombras...


Lo sé, pero a la vez no, siento estar segura de ello, mas un casi se cruza en mi camino estropeando el pronóstico. Lo siento venir arrastrándose lenta y molestamente en mi interior, como la camanchaca cuando cubre el camino... densa, silenciosa.
Puedo sentir que el momento está cerca, no puedo estar segura de nada, pero sé que pronto mi mecanismo sucumbirá al letargo en que el dolor renace, el mundo se oscurece, la angustia ahoga y el tiempo pierde el sentido. No entiendo por qué ocurre, ni cómo, solo sé que comienza, aplasta, destruye, y comienza otra vez hasta que decide desaparecer y aguardar otra oportunidad. Ya he visto señales caer y derramarse frente a mí...

¿Qué importa sufrir de vez en cuando? Solo hay que soportar la carga por un tiempo y luego habrá descanso... mas, el problema es que nunca se sufre sólo. Puede que sea mala suerte de algunos, pero generalmente se arrastra más de un eslabón al pozo de la desesperación. Aun así, quienes tienen una cadena desearían no tenerla, pero aquellos que caen solos y no propagan eslabones perdidos desearían al menos la mitad de la cadena ajena... Me pregunto ¿Cuál es peor? ¿Arrasar con gente inocente cuando se detenga el tiempo? o ¿no tener a nadie en los apocentos
contiguos?

Sea como sea, la hora llega, puedo escuchar el repique de las campanas anunciando el momento de oscuridad...

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