Pensar que en un día como hoy tus ojos vieron el mundo y de paso deslumbraron a muchos que jamás te olvidarían; un día como hoy aprendiste el significado del avance del tiempo, el cual no se detiene ni en las peores circunstancias, un día como hoy celebraste junto a mí que tu vida se agotaba, pero que estaba llena de recuerdos hermosos, marcados por la alegría, aunque también con cicatrices oscuras que solo el olvido logra ocultar temporalmente... Y pensar que en un día como hoy ya ni siquiera me recuerdas...
Hubieron tantos suspiros, miradas perdidas y llamadas anónimas, que ahora solo puedo expresar una máscara neutra aunque el recuerdo me atropelle y me atormente más fuerte que cualquier otro día del año.
No te imaginas cuántas cosas desearía decirte o simplemente tenerte frente a mí y sumirnos en los eternos silencios que solo tú podías comprender.
Este día avanza lento, mirándome indefinidamente a la espera de que cometa un error... pero, aunque el fuego arda en mi interior y el dolor sea casi insoportable, no romperé mi promesa. Lo que no existe no debe renacer de las cenizas; remueve el pasado, corrompe el presente y estropea el futuro...
Quizás soy una idiota, así que mantendré mi estúpida promesa... Así es, justo en un día como hoy.
