martes, 21 de septiembre de 2010

今日はあなたの誕生日でした (Kyō wa anata no tanjōbideshita)

Pensar que en un día como hoy tus ojos vieron el mundo y de paso deslumbraron a muchos que jamás te olvidarían; un día como hoy aprendiste el significado del avance del tiempo, el cual no se detiene ni en las peores circunstancias, un día como hoy celebraste junto a mí que tu vida se agotaba, pero que estaba llena de recuerdos hermosos, marcados por la alegría, aunque también con cicatrices oscuras que solo el olvido logra ocultar temporalmente... Y pensar que en un día como hoy ya ni siquiera me recuerdas...
Hubieron tantos suspiros, miradas perdidas y llamadas anónimas, que ahora solo puedo expresar una máscara neutra aunque el recuerdo me atropelle y me atormente más fuerte que cualquier otro día del año.
No te imaginas cuántas cosas desearía decirte o simplemente tenerte frente a mí y sumirnos en los eternos silencios que solo tú podías comprender.
Este día avanza lento, mirándome indefinidamente a la espera de que cometa un error... pero, aunque el fuego arda en mi interior y el dolor sea casi insoportable, no romperé mi promesa. Lo que no existe no debe renacer de las cenizas; remueve el pasado, corrompe el presente y estropea el futuro...
Quizás soy una idiota, así que mantendré mi estúpida promesa... Así es, justo en un día como hoy.

Sombras...


Lo sé, pero a la vez no, siento estar segura de ello, mas un casi se cruza en mi camino estropeando el pronóstico. Lo siento venir arrastrándose lenta y molestamente en mi interior, como la camanchaca cuando cubre el camino... densa, silenciosa.
Puedo sentir que el momento está cerca, no puedo estar segura de nada, pero sé que pronto mi mecanismo sucumbirá al letargo en que el dolor renace, el mundo se oscurece, la angustia ahoga y el tiempo pierde el sentido. No entiendo por qué ocurre, ni cómo, solo sé que comienza, aplasta, destruye, y comienza otra vez hasta que decide desaparecer y aguardar otra oportunidad. Ya he visto señales caer y derramarse frente a mí...

¿Qué importa sufrir de vez en cuando? Solo hay que soportar la carga por un tiempo y luego habrá descanso... mas, el problema es que nunca se sufre sólo. Puede que sea mala suerte de algunos, pero generalmente se arrastra más de un eslabón al pozo de la desesperación. Aun así, quienes tienen una cadena desearían no tenerla, pero aquellos que caen solos y no propagan eslabones perdidos desearían al menos la mitad de la cadena ajena... Me pregunto ¿Cuál es peor? ¿Arrasar con gente inocente cuando se detenga el tiempo? o ¿no tener a nadie en los apocentos
contiguos?

Sea como sea, la hora llega, puedo escuchar el repique de las campanas anunciando el momento de oscuridad...